
La crisis en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) de Izúcar de Matamoros sigue sin resolverse. Desde hace semanas, la Fiscalía General del Estado de Puebla no ha proporcionado unidades en condiciones óptimas para el levantamiento de cadáveres, obligando al personal a depender de patrullas policiacas o incluso de servicios funerarios privados para realizar su labor.
La ciudadanía ha manifestado su preocupación ante esta situación, pues los procedimientos periciales y diligencias tras un fallecimiento por accidente o hechos violentos se prolongan durante horas. Esto se debe a la falta de un vehículo propio del SEMEFO, lo que retrasa los protocolos y genera indignación entre la población.
El problema no es nuevo. Las últimas unidades asignadas al SEMEFO en la región han sido vehículos en mal estado, antiguos y propensos a constantes averías. Esta situación afecta no solo a Izúcar de Matamoros, sino a municipios vecinos a donde tienen que acudir como Chietla, Tepeojuma, Tilapa, Tepexco e incluso zonas más alejadas como Chiautla de Tapia y Acatlán de Osorio, donde el personal forense se ve imposibilitado para trasladarse.
En varias ocasiones, los trabajadores del SEMEFO han quedado varados en carretera con cuerpos a bordo debido a fallas mecánicas en las camionetas proporcionadas por la Fiscalía. Este problema ha sido reiterado sin que hasta el momento se ofrezca una solución concreta por parte de las autoridades.
El tema ha desatado una ola de críticas en redes sociales, donde los ciudadanos cuestionan cómo una dependencia de tanta importancia carece de los recursos básicos para cumplir con su labor. Además del impacto logístico y operativo, esta situación representa una falta de respeto hacia las personas fallecidas y sus familiares, quienes merecen un trato digno en estos momentos de duelo.
La exigencia es clara: las autoridades deben tomar cartas en el asunto y garantizar que el SEMEFO cuente con los vehículos y herramientas necesarias para desempeñar su trabajo de manera eficiente y respetuosa.